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forma individual, consulte términos desconocidos, identificar los acuerdos de
paz y hacer análisis. Argumentación critica de los puntos que se están tratando
en Cuba con las farc, reconocer causas y consecuencias, y cuáles son las
incidencias en la sociedad colombiana.
Tiempo: 4 horas.
CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA Y DIALOGOS DE PAZ.
El conflicto armado colombiano se ha ganado el
título del más largo de nuestro continente y uno de los más duraderos del
mundo, con casi 50 años de presencia ineludible en el territorio nacional. Hoy la esperanza de los ciudadanos está puesta en manos del
presidente Juan Manuel Santos, quien parece manejar el proceso de una manera
notoriamente diferente a la que en otras ocasiones se adoptó.
Cuando en septiembre se conoció que los diálogos exploratorios de paz se estaban adelantando desde hace varios meses, muchas fueron las especulaciones al respecto y diversas las posiciones que tomaron varios sectores de la sociedad, pero una frase se hizo famosa: “No repetiremos los errores del pasado” y con ella una serie de acciones que se distanciaron radicalmente de lo que alguna vez fue un proceso de paz en Colombia.
Cuando en septiembre se conoció que los diálogos exploratorios de paz se estaban adelantando desde hace varios meses, muchas fueron las especulaciones al respecto y diversas las posiciones que tomaron varios sectores de la sociedad, pero una frase se hizo famosa: “No repetiremos los errores del pasado” y con ella una serie de acciones que se distanciaron radicalmente de lo que alguna vez fue un proceso de paz en Colombia.
EL COMIENZO DEL FIN
Belisario Betancur, presidente de Colombia entre 1982 y 1986, inició el camino de las conversaciones con los grupos guerrilleros, en ese entonces las Farc, la Autodefensa Obrera (ADO), el EPL y el Movimiento 19 de abril (M-19).
Los principales convenios firmados fueron los acuerdos de La Uribe con las Farc, que resultaron en la creación de la colectividad política Unión Patriótica (UP), como su brazo político, y los Acuerdos de Corinto con el M-19. Ambos permitieron que se pactara un cese el fuego en 1984 y la desmovilización de varios miembros.
La UP, conformada por desmovilizados y miembros del partido comunista, no tuvo éxito debido a que la mayoría de sus miembros fueron asesinados. Además, los máximos líderes de la época, Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, no retornaron plenamente a la vida civil y pronto se reorganizaron incumpliendo el acuerdo.
Sin embargo, las ya conformadas autodefensas civiles, habrían sido apoyadas por la cúpula militar y no cesaron los enfrentamientos contra las guerrillas, con lo que se incrementaron los ejércitos privados en defensa de la propiedad.
Pero sin duda su lucha más grande fue contra el M-19, específicamente durante la toma del Palacio de Justicia. Los acercamientos se interrumpieron por la muerte de Iván Marino Ospina, miembro de la cúpula militar de ese grupo. Un comando de la organización acusó al Gobierno de traición por faltar al pacto de cese al fuego. El 6 de noviembre de 1985 y durante dos días, invadió el símbolo del poder judicial nacional hasta que el presidente ordenó la retoma del Palacio.
EXITOSAS DESMOVILIZACIONES
Virgilio Barco, presidente entre 1986 y 1990, más allá de una desmovilización acordó también el desarme del M-19 y el Ejército Popular de Liberación (EPL).
Su política se centró en el diálogo con las guerrillas entre enero de 1989 y mayo de 1990, sin cesar su lucha contra el Frente Nacional y el narcotráfico. En dicho escenario efectivamente logró acuerdos con el M-19, uno de los grupos que más sembraba violencia en la época, organización que posteriormente se convirtió en partido político y no volvió a las armas. Con el EPL no corrió la misma suerte, pues el guerrillero Francisco Caraballo (capturado en 1994) impidió que la desarticulación del grupo fuera total.
Sin embargo, tuvo que afrontar numerosos asesinatos de líderes y miembros de la Unión Patriótica (UP), así como varios atentados de terroristas vinculados con el narcotráfico. Tampoco logró que las Farc ni el Ejército de Liberación Nacional (ELN) detuvieran su guerra contra el Estado, a pesar de activar la Consejería para la Paz.
Su guerra contra los traficantes de drogas, mediante acciones policiales y extradiciones a Estados Unidos, desató una ola de asesinatos y secuestros como el del líder Luis Carlos Galán y el director del diario El Espectador, Guillermo Cano Isaza. Tras estos golpes los ataques a las estructuras del narcotráfico se multiplicaron así como los atentados respuesta (edificio del DAS y Vuelo 203 de Avianca).
Pero dejó ir la posibilidad de firmar la paz. "Los extraditables", rendidos ante las detenciones masivas e incautaciones a sus propiedades y ante la muerte del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, le ofrecieron al presidente Barco un pacto por el que aceptaban la victoria de las autoridades y cesaban en sus ataques terroristas a cambio de garantías legales y constitucionales. El presidente Barco rechazó la propuesta y los atentados terroristas se reanudaron.
SE RINDEN UNOS, PERO SE LEVANTAN OTROS
Cesar Gaviria, presidente entre 1990 y 1994, promovió constantes las negociaciones con grupos armados. Concluyó la firma del acuerdo de paz con el PRT que inició el gobierno Barco, finiquitó la desmovilización del EPL, así como una fracción del ELN y la totalidad del Movimiento Indígena Armado "Quintín Lame".
Durante su primer año ordenó la toma del hasta entonces resguardo de las Farc en Casa Verde, municipio de La Uribe (Meta), descartando la posibilidad de mediación internacional en el conflicto armado colombiano. Además, logró la entrega de armas de unos 150 combatientes en el departamento del Cauca.
Pero no se libró del recrudecimiento del narcoterrorismo a manos de Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha principalmente y tuvo que rendirse ante la serie de secuestros que presionaron la promulgación de una política de sometimiento a la justicia, que ofreció rebajas de penas y trato preferencial a quienes abandonaran el narcotráfico y se entregaran a las autoridades judiciales, a cambio de no extraditarlos a los Estados Unidos, logrando la captura de Pablo Escobar.
En el Gobierno Gaviria se adelantaron diálogos de paz con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (conformada por las Farc, el ELN y el EPL). En mayo de 1991 se realizó una reunión en Cravo Norte (Arauca) en la que se acordó el inicio de conversaciones directas en Caracas, Venezuela en junio. Hubo dos reuniones antes de trasladar el proceso a Tlaxcala, México con negociadores del gobierno como Horacio Serpa Uribe y Álvaro Leyva Durán y ‘Alfonso Cano’, ‘Iván Márquez’ y ‘Pablo Catatumbo’ por las Farc y Antonio García del ELN.
Cuando había cierta esperanza de éxito estas negociaciones el EPL secuestró al exministro Argelino Durán Quintero, quien falleció en cautiverio víctima de un ataque cardiaco con lo que en mayo de 1992 se hizo público el final de las conversaciones.
SOLO BUENAS INTENCIONES
Ernesto Samper, presidente entre 1994 y 1998, permitió la intervención de países como Alemania que prestó un escenario en la ciudad de Maguncia, donde se adelantaron conversaciones con el ELN y el EPL.
En el diálogo de su gobierno la participación de la sociedad civil resultó crucial, así como la del facilitador alemán Werner Mauss, quien en noviembre de 1995 sostuvo una reunión con jefes del ELN, donde se acordó una gira por Europa en la que estuvo Antonio García, acompañado de varios insurgentes.
El plan de paz se desarrolló en varios países y finalizó en España, donde en febrero de 1998 se firmó un preacuerdo en el Palacio de Viana, de Madrid. Pero este no se concretó luego de que se filtrara a medios de prensa. Así que lo reemplazó en julio del mismo año el acuerdo Puerta del Cielo, que contemplaba el desarrollo de una propuesta impulsada por los guerrilleros para realizar lo que llamaron una Convención Nacional.
Pero nunca fue lo suficientemente concreto, pues el acuerdo se quedó en buenas intenciones.
LA ZONA DE DISTENSIÓN
Andrés Pastrana, presidente entre 1998 y 2002, propuso el último diálogo formal de paz con la guerrilla de las Farc ofreciendo como garantía la zona de distensión, un área de 42 mil kilómetros cuadrados conformada por cinco municipios de Meta y Caquetá, que fueron desmilitarizados, inicialmente por seis meses, bajo grandes críticas.
Desde su campaña presidencial adelantó conversaciones con la guerrilla de las Farc y prometió un diálogo de paz si resultaba elegido, prometiendo una zona de despeje que finalmente cedió. Peroel trato no comenzó bien, pues al acto, realizado en San Vicente del Caguán, no asistió el jefe máximo de las Farc, Manuel Marulanda, sin contar con múltiples acciones terroristas de los guerrilleros a través de atentados y secuestros.
A pesar de que el proceso se congeló varias veces, el recrudecimiento de la guerra entre guerrilla y paramilitares por la coca nunca terminó. Se cree que los diálogos de paz fracasaron por exceso de temas de negociación y falta de estrategia negociadora del gobierno. Aunque en su momento se aplaudió la "agenda común" denominada "por el cambio hacia una nueva Colombia", suscrita entre gobierno y Farc el 6 de mayo de 1999.
Los 110 puntos de la agenda tocaban instituciones, problemas políticos, sociales y económicos del país pero las Farc incumplieron todo lo pactado a pesar de declarar una tregua unilateral.Acciones terroristas poco vistas como el "collar bomba", colocado por un comando guerrillero a una mujer campesina de Boyacá, para presionarla a que pagara una extorsión se robaron la atención del país.
La falta de interés por parte del grupo guerrillero y su actitud cínica era más que evidente. Incluso, establecieron una serie de leyes que buscaban regularizar la extorsión a los colombianos e imponer sus propias normas a los ciudadanos, incluidos funcionarios públicos implicados en corrupción.
Después de una controvertida extensión de su vigencia y de varios crímenes cometidos en la zona de despeje, el presidente Pastrana, a pocos meses de terminar su mandato, anunció el 20 de febrero de 2002 que el proceso había fracasado y que la zona de distensión quedaba efectivamente cancelada argumentando que Manuel Marulanda lo había asaltado en su buena fe.
Hechos como la explosión de un puente por donde pasaba una ambulancia en Antioquia y el desvió de un avión comercial por una célula insurgente que obligó a la tripulación a aterrizar en una carretera del departamento del Huila, llevaron al presidente a poner un ultimátum: las Farc tenían hasta las doce de la noche para despejar la zona.
Belisario Betancur, presidente de Colombia entre 1982 y 1986, inició el camino de las conversaciones con los grupos guerrilleros, en ese entonces las Farc, la Autodefensa Obrera (ADO), el EPL y el Movimiento 19 de abril (M-19).
Los principales convenios firmados fueron los acuerdos de La Uribe con las Farc, que resultaron en la creación de la colectividad política Unión Patriótica (UP), como su brazo político, y los Acuerdos de Corinto con el M-19. Ambos permitieron que se pactara un cese el fuego en 1984 y la desmovilización de varios miembros.
La UP, conformada por desmovilizados y miembros del partido comunista, no tuvo éxito debido a que la mayoría de sus miembros fueron asesinados. Además, los máximos líderes de la época, Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, no retornaron plenamente a la vida civil y pronto se reorganizaron incumpliendo el acuerdo.
Sin embargo, las ya conformadas autodefensas civiles, habrían sido apoyadas por la cúpula militar y no cesaron los enfrentamientos contra las guerrillas, con lo que se incrementaron los ejércitos privados en defensa de la propiedad.
Pero sin duda su lucha más grande fue contra el M-19, específicamente durante la toma del Palacio de Justicia. Los acercamientos se interrumpieron por la muerte de Iván Marino Ospina, miembro de la cúpula militar de ese grupo. Un comando de la organización acusó al Gobierno de traición por faltar al pacto de cese al fuego. El 6 de noviembre de 1985 y durante dos días, invadió el símbolo del poder judicial nacional hasta que el presidente ordenó la retoma del Palacio.
EXITOSAS DESMOVILIZACIONES
Virgilio Barco, presidente entre 1986 y 1990, más allá de una desmovilización acordó también el desarme del M-19 y el Ejército Popular de Liberación (EPL).
Su política se centró en el diálogo con las guerrillas entre enero de 1989 y mayo de 1990, sin cesar su lucha contra el Frente Nacional y el narcotráfico. En dicho escenario efectivamente logró acuerdos con el M-19, uno de los grupos que más sembraba violencia en la época, organización que posteriormente se convirtió en partido político y no volvió a las armas. Con el EPL no corrió la misma suerte, pues el guerrillero Francisco Caraballo (capturado en 1994) impidió que la desarticulación del grupo fuera total.
Sin embargo, tuvo que afrontar numerosos asesinatos de líderes y miembros de la Unión Patriótica (UP), así como varios atentados de terroristas vinculados con el narcotráfico. Tampoco logró que las Farc ni el Ejército de Liberación Nacional (ELN) detuvieran su guerra contra el Estado, a pesar de activar la Consejería para la Paz.
Su guerra contra los traficantes de drogas, mediante acciones policiales y extradiciones a Estados Unidos, desató una ola de asesinatos y secuestros como el del líder Luis Carlos Galán y el director del diario El Espectador, Guillermo Cano Isaza. Tras estos golpes los ataques a las estructuras del narcotráfico se multiplicaron así como los atentados respuesta (edificio del DAS y Vuelo 203 de Avianca).
Pero dejó ir la posibilidad de firmar la paz. "Los extraditables", rendidos ante las detenciones masivas e incautaciones a sus propiedades y ante la muerte del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, le ofrecieron al presidente Barco un pacto por el que aceptaban la victoria de las autoridades y cesaban en sus ataques terroristas a cambio de garantías legales y constitucionales. El presidente Barco rechazó la propuesta y los atentados terroristas se reanudaron.
SE RINDEN UNOS, PERO SE LEVANTAN OTROS
Cesar Gaviria, presidente entre 1990 y 1994, promovió constantes las negociaciones con grupos armados. Concluyó la firma del acuerdo de paz con el PRT que inició el gobierno Barco, finiquitó la desmovilización del EPL, así como una fracción del ELN y la totalidad del Movimiento Indígena Armado "Quintín Lame".
Durante su primer año ordenó la toma del hasta entonces resguardo de las Farc en Casa Verde, municipio de La Uribe (Meta), descartando la posibilidad de mediación internacional en el conflicto armado colombiano. Además, logró la entrega de armas de unos 150 combatientes en el departamento del Cauca.
Pero no se libró del recrudecimiento del narcoterrorismo a manos de Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha principalmente y tuvo que rendirse ante la serie de secuestros que presionaron la promulgación de una política de sometimiento a la justicia, que ofreció rebajas de penas y trato preferencial a quienes abandonaran el narcotráfico y se entregaran a las autoridades judiciales, a cambio de no extraditarlos a los Estados Unidos, logrando la captura de Pablo Escobar.
En el Gobierno Gaviria se adelantaron diálogos de paz con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (conformada por las Farc, el ELN y el EPL). En mayo de 1991 se realizó una reunión en Cravo Norte (Arauca) en la que se acordó el inicio de conversaciones directas en Caracas, Venezuela en junio. Hubo dos reuniones antes de trasladar el proceso a Tlaxcala, México con negociadores del gobierno como Horacio Serpa Uribe y Álvaro Leyva Durán y ‘Alfonso Cano’, ‘Iván Márquez’ y ‘Pablo Catatumbo’ por las Farc y Antonio García del ELN.
Cuando había cierta esperanza de éxito estas negociaciones el EPL secuestró al exministro Argelino Durán Quintero, quien falleció en cautiverio víctima de un ataque cardiaco con lo que en mayo de 1992 se hizo público el final de las conversaciones.
SOLO BUENAS INTENCIONES
Ernesto Samper, presidente entre 1994 y 1998, permitió la intervención de países como Alemania que prestó un escenario en la ciudad de Maguncia, donde se adelantaron conversaciones con el ELN y el EPL.
En el diálogo de su gobierno la participación de la sociedad civil resultó crucial, así como la del facilitador alemán Werner Mauss, quien en noviembre de 1995 sostuvo una reunión con jefes del ELN, donde se acordó una gira por Europa en la que estuvo Antonio García, acompañado de varios insurgentes.
El plan de paz se desarrolló en varios países y finalizó en España, donde en febrero de 1998 se firmó un preacuerdo en el Palacio de Viana, de Madrid. Pero este no se concretó luego de que se filtrara a medios de prensa. Así que lo reemplazó en julio del mismo año el acuerdo Puerta del Cielo, que contemplaba el desarrollo de una propuesta impulsada por los guerrilleros para realizar lo que llamaron una Convención Nacional.
Pero nunca fue lo suficientemente concreto, pues el acuerdo se quedó en buenas intenciones.
LA ZONA DE DISTENSIÓN
Andrés Pastrana, presidente entre 1998 y 2002, propuso el último diálogo formal de paz con la guerrilla de las Farc ofreciendo como garantía la zona de distensión, un área de 42 mil kilómetros cuadrados conformada por cinco municipios de Meta y Caquetá, que fueron desmilitarizados, inicialmente por seis meses, bajo grandes críticas.
Desde su campaña presidencial adelantó conversaciones con la guerrilla de las Farc y prometió un diálogo de paz si resultaba elegido, prometiendo una zona de despeje que finalmente cedió. Peroel trato no comenzó bien, pues al acto, realizado en San Vicente del Caguán, no asistió el jefe máximo de las Farc, Manuel Marulanda, sin contar con múltiples acciones terroristas de los guerrilleros a través de atentados y secuestros.
A pesar de que el proceso se congeló varias veces, el recrudecimiento de la guerra entre guerrilla y paramilitares por la coca nunca terminó. Se cree que los diálogos de paz fracasaron por exceso de temas de negociación y falta de estrategia negociadora del gobierno. Aunque en su momento se aplaudió la "agenda común" denominada "por el cambio hacia una nueva Colombia", suscrita entre gobierno y Farc el 6 de mayo de 1999.
Los 110 puntos de la agenda tocaban instituciones, problemas políticos, sociales y económicos del país pero las Farc incumplieron todo lo pactado a pesar de declarar una tregua unilateral.Acciones terroristas poco vistas como el "collar bomba", colocado por un comando guerrillero a una mujer campesina de Boyacá, para presionarla a que pagara una extorsión se robaron la atención del país.
La falta de interés por parte del grupo guerrillero y su actitud cínica era más que evidente. Incluso, establecieron una serie de leyes que buscaban regularizar la extorsión a los colombianos e imponer sus propias normas a los ciudadanos, incluidos funcionarios públicos implicados en corrupción.
Después de una controvertida extensión de su vigencia y de varios crímenes cometidos en la zona de despeje, el presidente Pastrana, a pocos meses de terminar su mandato, anunció el 20 de febrero de 2002 que el proceso había fracasado y que la zona de distensión quedaba efectivamente cancelada argumentando que Manuel Marulanda lo había asaltado en su buena fe.
Hechos como la explosión de un puente por donde pasaba una ambulancia en Antioquia y el desvió de un avión comercial por una célula insurgente que obligó a la tripulación a aterrizar en una carretera del departamento del Huila, llevaron al presidente a poner un ultimátum: las Farc tenían hasta las doce de la noche para despejar la zona.
¿FALSA DESMOVILIZACIÓN?
Finalmente, Álvaro Uribe Vélez, presidente que gobernó en dos periodos entre 2002 y 2010, adelantó un proceso de desmovilización con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) a través de conversaciones en Ralito, Córdoba.
Sin embargo, durante el proceso fue muy poco lo que se informó a la opinión pública, no se conocieron detalles de lo acordado y posteriormente se supo que muchas estructuras de esas organizaciones no se desmovilizaron o volvieron a delinquir, lo que despertó permanentes cuestionamientos a nivel nacional e internacional.
ACUERDOS DEL GOBIERNO DE SANTOS Y LAS FARC
En la
Mesa de Conversaciones de La Habana se están negociando las condiciones que
permitan ponerle fin a un conflicto de más de 50 años entre el Estado
colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).
La fase
exploratoria comenzó en febrero de 2012. En ella se establecieron las
condiciones y se intercambiaron ideas sobre la forma de terminar el conflicto.
Esta terminó con la firma del Acuerdo General para la Terminación del
Conflicto, que es el documento que establece el propósito, la agenda y las
reglas procedimentales de las negociaciones. Las conversaciones formales
comenzaron en noviembre de 2012.
Los temas que se están negociando en La Habana
son.
1. Política de desarrollo agrario
integral
2. Participación política
3. Fin del conflicto
4. Solución al problema de las drogas ilícitas
5. Víctimas
6. Implementación, refrendación y verificación.
2. Participación política
3. Fin del conflicto
4. Solución al problema de las drogas ilícitas
5. Víctimas
6. Implementación, refrendación y verificación.
PRIMER PUNTO: Desarrollo Rural -
Significa dar mayor acceso a la tierra, llevar infraestructura a las regiones
más apartadas, hacer que la prosperidad y los servicios del Estado lleguen a
todos los habitantes del campo. Es repartir las oportunidades de manera más
equitativa por todo el territorio.
Según
las FARC, una vez se firmen los acuerdos: "Los territorios campesinos gozarán de autonomía
política, administrativa, económica, social, ambiental y cultural, y en la
administración de justicia a través de los mecanismos de la justicia
comunitaria. La autonomía se comprende en términos de la capacidad de
autogobierno, autogestión y autodeterminación…los territorios campesinos
contarán con recursos de origen constitucional, con destinación específica para
ellos…de una destinación específica creada de un porcentaje del impuesto al
latifundio improductivo, ocioso o inadecuadamente explotado
SEGUNDO PUNTO: Oposición política
y participación ciudadana - No sólo en la norma, sino en la realidad. Es decir,
que quienes disientan y protesten lo hagan sin temor, y que se rompa para
siempre el lazo entre política y armas.
Las FARC, han pactado unas zonas
afectadas por el conflicto y el abandono donde el Gobierno
Nacional se compromete a crear en estas zonas un total de Circunscripciones Transitorias Especiales de
Paz para la elección de un total de Representantes a la Cámara de Representantes,
de manera temporal y por períodos
electorales."
A su vez
se ha señalado un aumento del presupuesto de los partidos políticos y una
especial atención a los partidos que surjan de los diálogos de paz como el
partido de las FARC, tanto para su acceso en medios como para la difusión de
sus programas.
Las
FARC-EP, junto al Gobierno Nacional participarán en las medidas de protección
de los candidatos políticos tanto los opositores al proceso de paz como de sus
sostenedores, se ha señalado que se implementará el voto electrónico y se
expedirán cédulas por todo el país, para aumentar el caudal electoral.
Las FARC y
sus líderes no tendrían ningún impedimento para participar en política y no
tendrían que pagar ninguna pena carcelería.
TERCER PUNTO: El fin mismo del
conflicto armado - Esto incluye la dejación de las armas y la reintegración de
las Farc a la vida civil, junto con todas las medidas del Gobierno para dar
garantías al proceso de terminación.
La
dejación de las armas por parte de las FARC (hecho que, aseguran, debiera estar
acompañado de una reestructuración de las fuerzas militares) para
su reintegro o ingreso a la vida civil por efectos del marco legal para la paz,
proyecto que define la suspensión de proceso judiciales a subversivos. No
obstante, la discusión de este punto podría verse dificultada por causa del Estatuto de Roma (suscrito
por Colombia) que prohíbe que condenados por delitos de lesa humanidad tengan
vida jurídica.
CUARTO PUNTO: El narcotráfico -
Se busca que el proceso contribuya a combatir con más efectividad el negocio
ilícito.
El cultivo, la
producción y tráfico de drogas ilícitas, ha influido en el conflicto armado y
la financiación de guerrillas y paramilitares desde hace tres décadas.
Las
FARC, plantearon priorizar la erradicación manual como principal método de
erradicación de drogas en concertación con los cultivadores y productores de
drogas ilícitas, se acordó que los cultivos de las plantas que correspondan a
usos ancestrales no se pueden erradicar.
Las
FARC junto al gobierno nacional, han sostenido que se considere al drogadicto
como a un enfermo.
QUINTO PUNTO: Los derechos de las
víctimas - Emprender un ejercicio de esclarecimiento de la verdad porque no
sólo las víctimas, sino todos los colombianos, tenemos derecho a saber qué pasó
y quiénes fueron los responsables.
Uno de los puntos a
discutir es determinar quiénes son víctimas del conflicto armado (según
reiterados comunicados de las FARC, ellos también son víctimas y el Estado ha
sido un victimario).
Las FARC-EP, han
señalado que el reconocimiento de las víctimas será por colectivos y "habrá
un reconocimiento de la calidad de víctimas colectivas al Movimiento Gaitanista, a
la Unión Nacional de Oposición, al Frente
Democrático, al Partido Comunista Colombiano, a la Unión Patriótica, al Movimiento A Luchar y
al Frente Popular, entre otras organizaciones políticas. La Unión Patriótica,
por haber sido objeto de un genocidio político, será objeto de un
reconocimiento especial." A su vez se considerarán víctimas
campesinas, indígenas y sindicales.
[L]as FARC EP no nos
reconocemos como “agente victimizante”, sino como perseguidos, y en tal
condición hemos ejercido nuestro derecho a la rebelión
Las FARC propusieron
la conformación de una comisión de la verdad, que se encargue de lo
anterior, comisión también prevista en la Ley del Marco
Jurídico de la Paz.
6. Mecanismos de refrendación de los
acuerdos
Las FARC han
insistido que el método de refrendación de los acuerdos sea una Asamblea Nacional Constituyente que
tenga 141 integrantes, tanto elegidos como surgidos de cuotas de participación
asignadas, "la Asamblea estará compuesta por representantes de las
fuerzas guerrilleras (...) en número que será definido como parte de un eventual
Acuerdo final".
Por su parte,
el gobierno insiste en un plebiscito que
avale los acuerdos, el cual fue aprobado por el Congreso de la República en 2015 mediante
proyecto de ley, y que pasará a revisión por parte de la Corte Constitucional. En
caso de quedar avalado por la Corte, la probable fecha para realizar el
referendo sería entre junio y julio de 2016.
Los países garantes del proceso
de paz entre el Gobierno Nacional y las Farc hicieron un llamado a las partes
para buscar un “desescalamiento urgente del conflicto armado”.
“Instamos a
las partes a restringir al máximo las acciones de todo tipo que causan víctimas
y sufrimiento en Colombia, e intensificar la implementación de medidas de
construcción de confianza”, señalaron los países, en una declaración conjunta.
Las naciones
garantes son Cuba y Noruega, y los países acompañantes son Chile y Venezuela.
En la
declaración, los países manifiestan que “estos pasos son imprescindibles para
garantizar las condiciones y el clima propicio que permitan lograr acuerdos
sobre las cuestiones pendientes de la agenda de conversaciones, incluyendo la
adopción de un acuerdo de cese al fuego y de hostilidades bilateral y
definitivo y lo referido a los derechos de las víctimas”
COSTO ECONÓMICO.
El
gobierno nacional de Colombia suscribió un crédito externo de tipo programático
con el KFW - Banco de Desarrollo Alemán, con el que el país dispondrá de hasta
100 millones de dólares para financiar temas relacionados con la paz por 10
años. A su vez el embajador de España en Bogotá, Ramón Gandarias, dijo que la
Unión Europea estudia crear un fondo fiduciario para ayudar a Colombia a
financiar el posconflicto. “Incluso, hay dos países europeos no miembros de la
UE que ya han manifestado su disposición a participar, Suiza y Noruega”, dijo
el embajador.
El sector del Uribismo y
algunos en el Partido Conservador —como el
procurador general Alejandro
Ordóñez— se mostraron en contra de las discusiones, argumentando que
no es factible un proceso de paz con las FARC sin el cese al fuego.44 Añadieron
que mediante el marco
jurídico para la paz, una ley propulsada por el gobierno y aprobado
por el Congreso, los integrantes de la subversión acusados de delitos de lesa
humanidad serían eximidos de tal responsabilidad y podrían participar en
política y ser representantes en el congreso sin haber cumplido pena alguna.
Algunos
sectores de izquierda, como el Polo Democrático Alternativo y Marcha
Patriótica, se refirieron a la actitud de Uribe, expresando que no
tenía autoridad moral para criticar el intento de Santos, pues durante su
gobierno también se pretendió dialogar tanto con las FARC como con el ELN, bajo
condiciones semejantes a la fallida Zona
de distensión en el caguán
Por su parte, el liberalismo, el Partido
Verde, el Movimiento
Progresistas, campesinos,
estudiantes, indígenas, empresarios y
líderes religiosos manifestaron su apoyo a los diálogos
de paz, aduciendo que la única salida al conflicto armado son las
concertaciones bilaterales.
Qué acuerdos se han alcanzado en las
negociaciones de La Habana?
El Gobierno y las Farc han alcanzado acuerdos en tres de los seis puntos de la agenda: Política de desarrollo agrario, Participación política y Solución al problema de las drogas ilícitas. Adicionalmente se logró un acuerdo sobre la Comisión de la Verdad, que hace parte del Sistema de Justicia Transicional que se está discutiendo en el punto de Víctimas. También se alcanzó un acuerdo en materia de desminado.
El Gobierno y las Farc han alcanzado acuerdos en tres de los seis puntos de la agenda: Política de desarrollo agrario, Participación política y Solución al problema de las drogas ilícitas. Adicionalmente se logró un acuerdo sobre la Comisión de la Verdad, que hace parte del Sistema de Justicia Transicional que se está discutiendo en el punto de Víctimas. También se alcanzó un acuerdo en materia de desminado.
Más que otro proceso de paz, el pronto
comienzo de negociaciones formales entre el Gobierno y el Eln es el camino
inequívoco de Colombia hacia el fin de las guerrillas y, en consecuencia, de la
confrontación armada de medio siglo.
Hoy cabe esperar que en un futuro muy
cercano la guerrilla comandada por Nicolás Rodríguez Bautista, ‘Gabino’, tome
una decisión similar. Sería lógico que tuviera este gesto porque estamos cerca
de la concentración de las tropas de las Farc para un cese bilateral y
definitivo del fuego, con verificación de la ONU. Se trata de que el Eln no
perturbe ese cese del fuego y, por el contrario, contribuya con él.
Mientras tanto, y antes de que se
inicie la negociación en Ecuador, el Eln debe comenzar a abandonar las
hostilidades contra la población civil, de hecho, así lo ratificó este
miércoles el presidente Juan Manuel Santos cuando se dirigió al país para
explicar las condiciones de este nuevo proceso de paz. (Vea aquí: Arauca y
Norte de Santander, los departamentos con mayor presencia guerrillera)
“Para el Gobierno no es aceptable
avanzar en una conversación de paz con el Eln mientras mantenga personas secuestradas”,
dijo el mandatario.
De hecho, la liberación de los
secuestrados fue uno de los primeros pasos de las Farc para el comienzo oficial
de la negociación con el Gobierno en La Habana. Desde febrero del 2012, cuando
comenzaba la fase de diálogos exploratorios, anunciaron el fin del secuestro
extorsivo. (Además: Los crímenes que marcaron la existencia del Eln)
Primer
punto, un reto
La negociación con el Eln no debería
tardar tanto como el proceso de paz con las Farc porque la mitad de la agenda
coincide con la que se ha negociado con la guerrilla de ‘Timochenko’, y la
tarea está adelantada. Concretamente, en víctimas y fin del conflicto.
El presidente Santos fue enfático en
que algunos de los acuerdos con las Farc en La Habana sirven por igual al Eln.
“No vamos a acordar una nueva Comisión de la Verdad, ni un nuevo Tribunal para
la Paz, ni nuevos procedimientos para el cese del fuego y de hostilidades
definitivo ni una nueva Misión Internacional de Verificación”, dijo.
La parte compleja de la negociación
con el Eln podría estar en los tres primeros puntos de la agenda pactada con
esa guerrilla, los cuales tienen como base la participación ciudadana y marcan
la principal diferencia con la agenda de las Farc.
Si bien la amplia participación social
que contempla este proceso de paz es buena para conectar la negociación con las
necesidades reales de la gente distinta a la guerrilla, podría también
complicarla y prolongarla innecesariamente.
En este sentido, el reto inmediato del
Gobierno y el Eln tras el comienzo de la negociación en Ecuador es llegar a un
buen acuerdo en el primer punto de la agenda, que define los mecanismos de
participación de la sociedad. Es decir, optar por un instrumento de
participación amplio, pero no largo en el tiempo y con plazos definidos. (Lea:
En la negociación buscarán temas comunes con mesa de La Habana)
Podría ser algo parecido a los foros
que se hicieron en Bogotá, como parte del proceso de paz con las Farc, para
escuchar inquietudes e ideas de gente de todo el país en temas como el
desarrollo del campo, la participación política y el fin de los cultivos
ilícitos.
En el caso de los diálogos con el Eln
es necesario limitar los temas sobre los cuales la gente puede hacer
propuestas, para no convertir el proceso de paz en un debate interminable.
Si el primer punto resuelve esto, el
segundo –escuchar las propuestas de la gente para resolver el conflicto– y el
tercero de la agenda –convertir en acuerdos las propuestas– serán un asunto más
fácil.
Quedó Venezuela
Como lo había informado EL TIEMPO, una
de las demoras para el inicio formal de un proceso de paz con el Eln era la
insistencia de esta guerrilla en que Venezuela fuera la sede de los diálogos.
Claramente, el Gobierno y el Eln
terminaron partiendo diferencias. Si bien el grupo armado no logró que el país
vecino fuera la sede de los diálogos, sí puede considerarse un logro para esta
guerrilla que el anuncio sobre el comienzo del proceso de paz formal se hiciera
en este país y que este vaya a ser una de las cinco sedes que tendrán las
negociaciones. Las otras serán Ecuador, Brasil, Chile y Cuba.
Esta, precisamente, es otra de las
diferencias frente al proceso de paz con las Farc, que ha tenido como sede
única a La Habana. Además, el proceso de paz con el Eln tendrá más garantes que
el de las Farc. Serán los cinco países sedes, más Noruega, que desde el
comienzo acompañó los diálogos exploratorios.
En la negociación con las Farc los
garantes son Cuba y Noruega, y tiene dos acompañantes: Chile y Venezuela.
Si el proceso de paz con el Eln
resulta exitoso y sale relativamente rápido, el presidente Santos podría
terminar su gobierno con una de sus principales metas como mandatario
cumplidas: cerrar definitivamente más de 50 años de guerra en Colombia.
La guerrillera más antigua
Omaira Elena Vásquez, la ‘comandante
Paola’, que apareció este miércoles al lado de los guerrilleros ‘Antonio García’
y ‘Pablo Beltrán’, lleva 45 años en el Eln. Según información de inteligencia,
nació en Barrancas (Santander) y estudió en una universidad de ese
departamento. Siempre se ha movido en frentes de la guerrilla en Arauca y desde
los 90 está encargada del ‘trabajo político’ de ese grupo. Es del círculo de
confianza del máximo jefe del Eln, ‘Gabino’, quien la designó para temas de
logística del proceso de paz.
Estructura federada del grupo, un
obstáculo
La primera razón que aflora para que
ninguna negociación con el Eln haya prosperado en las últimas tres décadas, no
obstante los esfuerzos de varios gobiernos por lograrlo, es que la organización
ha tenido una estructura “federada” y una autoridad de mando fraccionada.
Otra razón es que el Eln siempre fue
visto (inclusive por algunos de sus líderes) como una organización de segunda
división y siempre hubo expectativa por los avances que pudieran surgir primero
con las Farc, vista como la insurgencia más importante y numerosa, así como la
de mayor capacidad ofensiva.
También, a diferencia de las Farc, el
Eln estuvo marcado desde sus orígenes por una especie de ideología religiosa
dada la presencia de sacerdotes como Camilo Torres y Manuel Pérez, entre otros,
en sus filas, que pregonaban “la muerte” como un desenlace digno de la guerra
(inclusive, citando a Jesucristo), y que quedó plasmado en su eslogan: “Ni un
paso atrás, liberación o muerte!”.
De estos preceptos dan fe algunos de
sus exintegrantes como Antonio Sanguino, hoy concejal por Bogotá.
“Por un tiempo el Eln fue una
federación de grupos que los unía el nombre, la bandera roja y negra, y ‘ni un
paso atrás, liberación o muerte’ ”, recuerda Sanguino. También dice que había
tendencias doctrinarias diversas en su seno.
León Valencia, otro exintegrante de
esa organización, admite que “siempre en el Eln había un método interno que era
el de buscar consensos, lo cual, obviamente, repercutía en decisiones más
lentas que no favorecieron los intentos de negociación”.
Tanto Sanguino como Valencia admiten
que la hora de la negociación también ha llegado porque antiguos aliados suyos
como Cuba ya no creen en las armas para buscar el poder. O como dijo
recientemente Frank Pearl, del equipo del Gobierno, al Eln se les acabó el
tiempo.
Guerrilla colombiana tuvo su
origen luego de los
graves hechos ocurridos durante el nueve de abril de 1948, cuando fue asesinado
el líder y caudillo del
liberal, jorge eliécer gaitán. ese hecho fue el
detonante
que explotara abiertamente el odio partidista: unos en
la oposición; otros, los conservadores, aprovechando el poder para ejecutar las
más crudas persecuciones. ese episodio, conocido en el país como la época de la
violencia, originó que los campesinos liberales armaran grupos de autodefensa
en contra de las agresiones oficialistas. Y más adelante surge el Frente Nacional.
Manuel Marulanda, Tirofijo (Génova,
Quindío, 12 de mayo de 1930 – Meta, 26 de marzo de 2008), guerrillero durante
casi 60 años, desde que en 1949 se lanzó a las montañas a luchar contra los
gobiernos conservadores. Se convirtió en el líder de la guerrilla comunista y
narcotraficante que transformó a las FARC en una fuerza poderosa con capacidad
para poner en jaque al Estado.
Bajo la presidencia de Andrés Pastrana
(1998-2002), forzó al gobierno a dialogar de igual a igual y se entrevistó con
el Presidente en El Caguán. El Plan Colombia y la política de Seguridad
Democrática de Álvaro Uribe condujeron a las FARC al peor momento de toda su
historia.
Pedro
Antonio Marín, alias “Manuel Marulanda Vélez” y alias “Tirofijo” fue
campesino, carnicero, leñador, tendero y panadero antes de ser guerrillero.
Nació en la localidad colombiana de Génova, en el centro-oeste de Colombia, en
1930.
Este guerrillero comunista comenzó su
carrera como liberal. Como tantos otros su vida
quedó marcada por el asesinato, el 9 de abril de 1948, del líder del
Partido Liberal Jorge Eliécer Gaitán. Esta muerte desató la etapa histórica en
Colombia conocida como La Violencia que enfrentó durante una década a
conservadores y liberales y desplazó a muchos colombianos a las montañas, a la
lucha guerrillera contra los gobiernos conservadores. Entre ellos estaba
Tirofijo, conocido así por su buena puntería.
Sus inicios como guerrillero
Su carrera se inició en septiembre de
1949 en un ataque frustrado por la Policía. Este hombre taciturno, esquivo, de
alma y mentaldiad campesinas y de pocas palabras se fogueó en los años 50. En
1960, se alió con Ciro Trujillo, y creó una de las conocidas como “Repúblicas
independientes”, pequeños territorios en manos de la guerrilla que había
expulsado al Estado.
Antes de fundar a las Farc, fue capaz
de resistir la “Operación Marquetalia” una ofensiva militar lanzada por el
presidente Guillermo León Valencia, para
derrotar a las guerrillas. En 1966 nacieron las Farc, ya como comunistas, y con
Luis Alberto Morantes, alias ‘Jacobo Arenas’, como uno de los ideólogos.
El
apogeo de las Farc
Entre 1970 y 1982, la guerrilla
asentada en zonas rurales creció lentamente. El Gobierno de Belisario Betancur
(1982-1986) intentó, sin éxito, un proceso de paz con las Farc. El 27 de mayo de 1982, en la VII conferencia,
las Farc decidieron pasar de ser una guerrilla móvil a un ejército
popular-revolucionario.
Diseñaron un plan estratégico con la
creación de 48 frentes en todo el
territorio. Además, impulsaron una estrategia internacional para buscar apoyos.
Las Farc alcanzaron su apogeo en los años 90 cuando llegaron a contar con más
de 18 mil hombres, se extendieron a otras zonas y lanzaron grandes ofensivas
militares.
Fueron capaces de realizar tomas
espectaculares como los de Mitú, capital de Vaupés, en 1998; Patascoy y los
ataques a Miraflores, en el Guaviarela. Entre 1996 y 1998 las Farc les
propinaron a las Fuerzas Armadas 16 golpes consecutivos.
Su inmersión en el mundo del
narcotráfico les posibilitó tener dinero y comprar armas. También empezaron los
secuestros masivos de soldados, policías, políticos y civiles, así como ataques
a guarniciones y atentados a políticos. Consiguieron un equilibrio de fuerzas
entre gobierno y guerrilla.
La
crisis de las Farc
Durante el Gobierno de Andrés Pastrana
(1998-2002), el presidente concedió a la guerrilla una zona de despeje, El
Caguán, y se entrevistó durante ese proceso de paz en varias ocasiones con
“Tirofijo”, pero la ausencia del líder rebelde -dejó la silla vacía- en el inicio
de las conversaciones formales fue el inicio del fin. Pastrana rompió el
diálogo y lanzó la ofensiva militar.
Con la llegado de Álvaro Uribe y su
política de seguridad nacional comenzó el declive de las Farc que perdieron
mucho de lo ganado en los 90. Uribe, apoyado en el Plan Colombia firmado por
Pastrana con el gobierno de Bill Clinton, arrinconó a las Farc y asestó
durísimos golpes a la guerrilla.